A la hora de certificar un ahorro, hay dos caminos: acogerse a una actuación estandarizada del catálogo o justificar una actuación singular. Elegir bien afecta al esfuerzo y al resultado.
Dos vías para certificar el ahorro
Ambas son válidas, pero se adaptan a situaciones distintas. Esta tabla compara sus características:
| Criterio | Estandarizada | Singular |
|---|---|---|
| Método de cálculo | Fórmulas del catálogo | Estudio específico |
| Esfuerzo técnico | Bajo | Alto |
| Seguridad | Alta | Media (requiere justificación) |
| Cuándo usarla | Actuaciones habituales | Casos no recogidos en catálogo |
Actuaciones estandarizadas
Son las recogidas en el catálogo con una metodología predefinida. Su ventaja es la simplicidad y la seguridad. Son ideales cuando:
- La actuación encaja limpiamente en una ficha del catálogo
- Se trata de mejoras habituales y repetibles
- Se busca rapidez y previsibilidad en la tramitación
Actuaciones singulares
Cuando la actuación no encaja en el catálogo, se justifica de forma singular mediante un estudio que demuestra el ahorro. Requiere más trabajo técnico, pero permite certificar mejoras que de otro modo quedarían fuera del sistema, como procesos industriales complejos o soluciones a medida.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es más rentable?
No hay una respuesta única: la estandarizada es más rápida y segura; la singular permite certificar ahorros que si no se perderían. Depende del caso.
¿Puedo elegir la vía libremente?
Si la actuación encaja en el catálogo, lo habitual es usar la vía estandarizada. La singular se reserva para lo que no encaja.
¿Quién decide qué vía usar?
La oficina técnica analiza la actuación y elige la vía óptima. En Teknicae lo evaluamos en cada proyecto.